Bernie Williams y el paso inexorable el tiempo…


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Ya son muchos los trabajos relacionados con la “situación” que experimenta el jardinero boricua, Bernie Williams. Todos se solidarizan con él y lo ponderan mediante alabanzas incontrolables que ubican a los Yankees de Nueva York como “monstruos” que apartan a quien utilizaron en el pasado y lo reemplazan como si se tratase de un “coroto”.

Para empezar, las cosas no necesariamente tienen que ser así.

En la vida, todos tenemos un período de utilidad para ciertas labores. Dependiendo de lo que hagamos, nuestra duración será mayor o menor, pero nunca igual de viejos que de muchachos. Eso, es así. Obviamente el crecimiento del intelecto y la madurez del pensamiento, solo adquirida a través del estudio y el paso del tiempo, benefician a los que viven de su cerebro y no de su cuerpo como herramienta indispensable.

Pero como hablamos de un pelotero, el hecho es insoslayable: ya Bernie no cabe en la estructura de los “Bombarderos del Bronx”.

No se trata de que fue utilizado y exprimido mientras lo necesitaban y ahora que no les es útil lo echan como un perro. No señores.

No se trata de una explotación previa que jamás vio el fruto de  su esfuerzo. No señores.

No se trata de que no se le reconozcan sus aportes y trabajos en las etapas en las que fue pieza clave de una maquinaria ganadora como la escuadra del Bronx. No señores.

De lo que se trata es de un negocio  y Bernie lo sabe muy bien. Él conoce la forma en la que se manejan las oportunidades en las mayores. Todo aquel que se establece, involuntariamente, le quita un cupo y un chance a otro de igualmente estar en acción. Cuando él arribó a la pradera central de los “Mulos”, alguien quería ese puesto, pero el se adueñó del spot a fuerza de calidad y empeño.

Y jugó bastante; y brilló bastante; y solucionó durante 16 años el rollo de buscar un center fielder; y ganó Series Mundiales y cobró … bastante por lo que hizo. ¿O los Yankees no le pagaron al pobrecito…?.

Esto se trata de que no somos eternos y de que nuestro tiempo pasa, asi no lo entendamos.

Hace unos años (no muchos) me decían “Mira chamo, ¿qué hora es?” y hoy día, cuando me preguntan algo, siempre dicen “Señor, por favor…”. Y eso es ley de vida con imperiosa necesidad de aceptarlo, so pena de vivir en la amargura por siempre.

¿Qué aún puede dar mucho dentro del beisbol?. Nadie lo duda. El ha sido un hombre responsable y juicioso. Un atleta exigente con sus rutinas y un profesional muy bien formado intelectualmente. Claramente, su aporte dentro de la pelota como jugador activo da para más. Pero… ¿con el equipo más ganador en la historia de la MLB?; ¿con los fanáticos más hostiles del planeta?; ¿con el propietario más entrépito y bocón del orbe? o ¿con una plantilla que ve en la clasificación a la postemporada, sin anillo de campeones, como un rotundo fracaso?. Definitivamente, no.

Las condiciones de Williams, no son las mismas y en un nivel como el demandado por los neoyorquinos, que salieron de Gary Sheffield por no saber a ciencia cierta el porcentaje de recuperación y que no le tembló el pulso a la hora de transferir a Randy Johnson, ¿qué puede esperar Williams?. Basta pararse en el jardín central y ver a Hideki Matsui a su derecha, a Bob Abreu a su izquierda, a Johnny Damon detrás de él y al joven Melky cabrera “tocando corneta” para que le den el chance de ver acción.

Claro que Joe Torre quisiera contar con el puertorriqueño en su dugout. Cualquiera desearía tener la vasta experiencia del otrora veloz patrullero como respaldo, más psicológico que peloteril,  la hora de reordenar un elenco que pudiera “descarriarse” en cualquier momento. Así, la invitación de Torre, tendría sentido. Mas no con la intención de ofrecerle más tiempo en los jardines a quien ya está de partida en el juego. Hay gente que viene detrás y frenar el desarollo iría en contra de cualquier política futurista con intenciones de beneficio colectivo.

Todo un caballero, dentro y fuera del diamante. En lo personal, siempre respondió nuestro llamado para enrevistas y trabajos, como toda una entidad dispuesta a ampliarnos la visión y análisis del equipo en un momento determinado. Ese es el Bernie Williams que todos quisiéramos recordar y no el bosquejo de lo que fue, como los boxeadores que no se resignan a reconocer su fin deportivo e incurren en el error de permitir que los fanáticos lo perciban como una mueca de lo que fueron.

Si por palmarés e influencia histórica nos midiésemos en el beisbol, Luis Aparicio y Ryne Sandberg etarían activos alrededor del segundo saco y Johnny Bench junto a Willie Mays completarían la línea central de los Yankees, único club capaz de pagar lo que esas historias costarían.

A todo se acostumbra uno. Y tranquilo se dormirá con la convición de que hemos hecho lo mejor a nuestro alcance. El resto, es intrascendente…

 

 

Un pensamiento en “Bernie Williams y el paso inexorable el tiempo…

  1. muchas gracias por su analisis, es un exelente analista deportivo siga asiendo estos tipos de analisis para que siga nutriendo a nosotros los enfermos fanaticos del beisbol organizado. gracias…

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