Brian Cashman: guindando sin ser mango


cashman_torre.jpg   ¿Cual de los dos saldrá primero?…

Para muchos equipos de las Grandes Ligas, el jugar para .500 (igual número de triunfos que de reveses), pudiera ser un punto positivo. En algunos casos, se felicitaría al manager, al gerente y, claro está, a los jugadores responsables de la “buena actuación”. Pero… existen los Yanquis  de Nueva York, y para ellos todo lo que no sea Serie Mundial, tiene tintes de fracaso.

La campaña del 2007 para la escuadra del Bronx, trae de cabeza a millones de seguidores a lo largo y ancho del globo terráqueo y la preocupación del “Todopoderoso” George Steinbrener, tocó las puertas de uno que otro jugador, las del  piloto Jose Torre y hasta las del General Manager, Brian Cashman.

Nunca se había hablado tanto de la eventual salida de Torre, quien ha recibido, al menos, dos espaldarazos públicos de su jefe. No obstante, conociendo el nivel “venático” del Boss, nunca se pude estar seguro.

Lo de Cashman, resulta igualmente incómodo. Recuerden que siempre existe un responsable y normalmente, a efectos de sacudir ánimos y sentar precedentes, es más sencillo despedir a uno… o a dos, en lugar de 25.

Las lesiones del cuerpo monticular y la necesidad de “improvisar” con jóvenes serpentineros, han sido las principales piedras de tranca del conjunto neoyorquino este año.

El retorno de Andy Pettite y su extraña influencia sobre Roger Clemens, le imprime un halo de esperanza al equipo a partir de la semana entrante, cuando el “Cohete” vuelva a ser un yanqui desde el morrito.

Cashman y Torre, rezarán porque la presencia del legendario monticulista le de el viraje necesario al nivel psicológico de la escuadra, que se está acostumbrando peligrosamente  a salir derrotada. Sin embargo, el beisbol es un juego de conjunto y un sólo pelotero, por estrella y leyenda que sea, no puede cargar en solitario con la responsabilidad de los lauros. Ayudará si demuestra que aún puede ser dominante en el máximo nivel, otro punto que se despejará desde la lomita y no desde las computadoras.

Cashman, Torre y Steinbrener se juegan casi todo en su apuesta al retorno de Clemens y a su influencia en la plantilla… cuando esté en casa o le toque lanzar, porque al parecer no hará todos los viajes con el escuadrón de Manhattan.

Todos saben que la reestructuración viene y en el camino se quedarán unos cuantos que no finalizarán sus carreras con el equipo.

Jason Giambi con su imprudencia, dio la perfecta excusa para preparar su salida; Bob Abreu y su bajo rendimiento generaron uno que otro comentario transaccional y la incógnita del pitcheo veterano igualmente producirá intentos en el mercado y radicales modificaciones que pudieran llegar hasta la oficina.

Muchas velas y profundos rezos, porque para colmo de males, a sus archienemigos, Medias Rojas de Boston, todo les está saliendo bien y cada vez se alejan más en la azotea de la división este de la Liga Americana.

Falta mucho amigos… pero falta menos.

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