Randy Johnson tampoco viaja…


                                             

Y esto era sólo cuestión de tiempo. A la petición hecha por Roger Clemens de no viajar con el conjunto si no tenía que lanzar, se le une la “Gran Unidad”, Randy Johnson. ¿Será el punto de partida de una escalada de peticiones similares?…

No se sabrá hasta que se produzcan, sin embargo el precedente sentado por la complacencia con Clemens, parece haber hecho efecto en las grandes luminarias “cansadas” de la viajadera constante en los Estados Unidos, país muy grande y de significativas distancias entre ciudades, a pesar de las comodidades de los aviones y los consentimientos constantes para con los grandes atletas.

¿Quienes serán los próximos?, seguramente las super estrellas que han hecho de la extravagancia un modo de vida y que, para reafirmar su estatus de vedettes, argumentarán cansancios extremos basados en las referenciales alcahueterías de Yankees y Diamondbacks con Clemens y Johnson.

¿Cómo negarle a Alex Rodríguez, Barry Bonds o Albert Pujols la oportunidad de igualarse en peticiones con los héroes del momento?. No complacerlos sería “injusto” o temerario, sencillamente porque no serían tan importantes para sus escuadras como para llegar a tanto.

El viajar con el equipo ha sido una tradición ancestral en el juego de pelota y cambiar lo ya establecido pudiera dar cabida, incluso contractual, a solicitudes de descanso como las hechas por los legendarios lanzadores ya mencionados.

Si bien es cierto que no es lo mismo un lanzador (labora cada 4 días) que un jugador de posición (hombre de todos los días), no es menos verdadero que todos son humanos y se cansan. Desde esa perspectiva, cada uno de los miembros del roster tendría derecho a exigir un reposo que le permita quedarse en casa mientras sus compañeros toman un avión para jugar en otro sitio.

Ceder mucho es peligroso y cada día se hace más difícil conseguir peloteros de calidad, por lo que permisos de esta naturaleza pudieran obrar en favor de cierto tipo de adulancia hacia los beisbolistas consagrados.

De aqui en adelante, a esperar las exigencias y aguantar en silencio lo que ellos mismos propiciaron (los Gerentes Generales). Dependerán, en todo caso, de la voluntad del jugador y su apego a las costumbres del deporte.

Todavía no es para alarmarse, pero hace dos meses nos tildaron de exagerados cuando afirmamos que el precedente de Clemens con los Yankees de Nueva York, podría traer consecuencias.

Ya trajo una, y nada parece impedir las que vienen… a menos que se adelanten y, a nivel contractual, obliguen a los atletas a acompañar a sus escuadras, sea cual fuere el nivel de este.

Parece estar pasado de moda el dominguito de descanso. ¿Será…?

Falta mucho amigos… pero falta menos

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