El “Sapo” que yo recuerdo


Ya le tenía cariño, aún antes de conocerlo personalmente. Estaba yo “semi-desempleado” para la  época en la que Televen transmitía “El Camaleón” y “Rueda Libre”. Ambos programas de humor fresco e inteligente que guardaban dos puntos en común: mi deseo de encontrar un trabajo estable y Manuel Graterol Santander… o sencillamente “Graterolacho”.

Nada más lejano a mi pensamiento el hecho de que, tiempo después, ingresaría yo a la nómina del Canal 10, donde permanecí a lo largo de, casualmente, 10 años.

Por la relación con el canal y una más cercana: la amistad con su yerno Rafael Noriega, entablé contacto con “El Sapo” . Supe de un hombre amable, familiar, inteligente, trabajador, fanático de los deportes y defensor a ultranza de sus ideas.

Desde mi llegada al circuito radiofónico de “Pastora de Los llanos” (hoy Bravos de Margarita), la comunicación con “Graterolacho” tomaba un cariz muy particular entre octubre y enero. El era oriundo del  estado Portuguesa y el club tenía a Acarigua como sede.

Varias veces fue el autor del “Lanzamiento inaugural” del torneo en la zona y se emocionaba cada vez que afirmaba que “Acarigua era como Nueva York”. “Es como volver a ser chiquito”, afirmaba después de la faena de apertura en el estadio “Bachiller Julio Hernández Molina”.

Lo recuerdo emocionado en el matrimonio de Lilian, su hija. “Eso es saber hacer las cosas”, me dijo al conocer que, en la fiesta, los que estábamos en la mesa logramos acumular de manera misteriosa una interesante cantidad de whisky, camuflado con el centro de mesa. Eso garantizaba suministro y permanencia en el sarao que, huelga decir,  estuvo de primer orden.

Lo recuerdo amable y servicial en  “Gramasanta”, su templo. Parrilla con carne buena y “bastante caña para que no tengan que esconderla en un matero…”

Lo recuerdo orgulloso de tener su propia calle… ¿Cuántos pueden decir que  tienen una?

Lo recuerdo con los ojitos brillantes el día que, en el “Rucio Moro”, sus amigos le ofrecieron una de las mejores fiestas de Caracas para celebrar su cumpleaños. Había tanto talento dispuesto a homenajearlo y complacerlo que mencionarlos sería, mas que largo, riesgoso, por la posibilidad de olvidar alguno.

Lo recuerdo eufórico con los triunfos del Caracas y analítico y conocedor de la pelota cada vez que alguna jugada ameritaba comentario al día siguiente.

Sólo en una ocasión lo noté más triste que molesto. “La publicidad no es la misma. El negocio no es el de antes. Han cambiado las cosas, pero para mal, Están matando la publicidad…”

No obstante, la risa siempre mandaba y el humor salía ganando.

Y desde allí, siguió adelante. Siguió combativo y perseverante a la hora de fijar posición. Se plantó ante lo que consideró negativo e inconveniente hasta el final de sus días.

Nunca el humor había sido un arma tan fuerte, tan preocupante, tan contundente.

Halló en la red social “Twitter”, la gran vía para llegar directamente a la gente. Diariamente aguardábamos por su verso ágil, fresco e irreverente. Ese que  le permitió escribir canciones y poemas hermosísimos.

Imagínense mi sorpresa cuando lo encontré entre mis “Followers”. Lo llamé y conversamos un rato. Era como un bálsamo. Quedabas siempre con una sensación refrescante.

Fue la última vez que hablamos. Los contactos posteriores, fueron a través del Twitter.

En un juego en el que Johan Santana fue duramente castigado, perdí “la dulzura de mi carácter” y publiqué mi descontento con el trato que algunas personas dispensaron al estelar lanzador zurdo venezolano.

¿Y Graterol  como se manifestó?, como era usual, en verso: “No te me arreches mi pana/cualquier bajón es de ley/El rey sigue siendo El Rey/pero Santana es Santana”.

Desde aqui, un abrazo al “Cama” y a su familia. Hoy triste, pero con la convicción de que el legado del “Camaleón Mayor” será para siempre una obligada referencia en el espectro humorístico y publicitario de Venezuela. O acaso nos olvidaremos de que “Diablitos Underwood (es) la mejor forma de comer jamón”.

Un abrazo mi sapo. Falta mucho… pero falta menos, para todos y para todo.

 

2 pensamientos en “El “Sapo” que yo recuerdo

  1. Hola Luis Enrique, gran homenaje este que le hiciste a Graterolacho a quien extranaremos enormemente. Se que tienes full trabajo pero es excelente leer tus escritos a traves de este blog, ojala sean mas frecuentes. Un abrazo y adelante!

  2. Que bonita forma de recordar a ese inolvidable maestro de la publicidad, del humor que fuè el Camaleòn Mayor. un gran abrazo y “no dejes de escribir, porque aunque falta mucho sin duda se hace menos dura la espera leyendolo a usted. un gran abrazo

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s